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  • Cine
  • Comedia
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En el código genético de 'Lady Bird', si lo miráramos a través del microscopio de la cinefilia, encontraríamos la perfecta definición del relato de iniciación 'teen': la rebeldía y la generosidad, el primer novio (Fracaso I), el segundo novio (Fracaso II), el egoísmo y la esperanza, las malas compañías, el baile de graduación, la búsqueda de una identidad que niega un seudónimo para reafirmar un nombre propio... La singularidad de la primera película dirigida en solitario por Greta Gerwig se encuentra en su atención al gesto y al detalle, su resistencia al sentimentalismo (que debe de haber aprendido de Mia Hansen-Løve) y la complejidad con la que retrata la relación entre la protagonista, una exitosa Saoirse Ronan, y su madre, una excelente Laurie Metcalf, una relación cariñosa y hostil que se convierte en el espejo roto en el que los adultos se proyectan cuando miran a sus hijos.
  • Cine
  • Ciencia ficción
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
El multiverso está de moda. Después de que Marvel nos regalara varios Spider-Man y Doctor Strange en sus dos últimas películas, ahora tenemos el dúo de directores the Daniels (Kwan y Scheinert), que exploran el mismo metaterritorio de mundos paralelos, pero a su manera. El concepto es un sueño con zumo cómico y lleno de emociones visuales. Los habitantes de otro universo han descubierto una forma de saltar a la mente de su yo alternativo y absorber sus habilidades. Lo consiguen haciendo algo inesperado, como comerse un pintalabios o profesar amor por alguien que apenas conocen. Esto abre la puerta a 139 minutos de acción loca y que Evelyn (Michelle Yeoh) vaya cambiando de identidad: una estrella de acción de artes marciales no tan distinta a su yo real; una chef de teppanyaki que descubre que su colega está controlado en secreto por un mapache que habla, y una mujer con hot dogs en lugar de dedos. Los Daniels hacen malabares con gags tontos y dadaístas y, aunque la película está algo hinchada, nunca acaba de perder el norte. Los conceptos pesados ​​(nihilismo y existencialismo) se ven aligerados por su hábil vinculación a las tribulaciones relacionadas con una familia, como los problemas fiscales y la fricción intergeneracional. Por no hablar de la gran simpatía de los personajes principales: Ke Huy Quan (el Data de los Goonies) como dulce marido de Evelyn; Stephanie Hsu como la hija, llamada irónicamente Joy, y la propia Yeoh, que lo peta hasta la última escena.
  • Cine
  • Drama
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La vida de Adèle
La vida de Adèle
En 2010, el director y guionista Abdellatif Kechiche tuvo un contratiempo con su película Vénus noire, debido a que las distribuidoras de Estados Unidos y Gran Bretaña la encontraron demasiado delicada para exhibirla. Después de esa experiencia, cualquier director cambiaría de rumbo hacia un terreno menos incómodo, pero no Kechiche. La vida de Adèle es el regreso más provocador que pudo haber tenido, y con ello entregó la mejor película de su carrera. No hay algo novedoso o atrevido en una historia sobre el paso de la adolescencia a la madurez, ni sobre el surgimiento y el fin de un romance, pero el punto de vista despreocupado de Kechiche sobre el deseo juvenil es poco común en su madurez emocional. Nuestra heroína, Adèle (una estupenda Adèle Exarchopoulos) comienza la película como una estudiante de secundaria precoz y termina como una mujer adulta, aún con mucho que aprender acerca de sí misma. Cuando cumple 15 años nota que algo anda mal en su vida amorosa. Un chico de su escuela está loco por ella, pero ella simplemente no consigue dejar de pensar en la ocasión en que se topó en la calle con Emma (Léa Seydoux), la estudiante de arte de pelo azul. Las chicas se vuelven a ver en un bar de lesbianas y el amor florece de inmediato. A diferencia de muchas películas con temas homosexuales que se centran en la salida del clóset como la experiencia gay definitiva, La vida de Adèle va más allá de esa etapa de la vida de Adèle en un audaz salto cronológico, con lo que nos...
  • Cine
  • Drama
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Inquietante y retorcida, la nueva película del coreano Bong Joon-ho combina la excelencia cinematográfica con un mensaje político de lo más punzante. Camuflado en el relato de una invasión doméstica encontramos un auténtico drama sobre roles sociales y máscaras, sobre la hipocresía y la educación. El director de 'El huésped' y 'Rompenieve' ya nos tiene acostumbrados a sus juegos subversivos con los códigos de los géneros. Esta es la historia de una familia pobre de Seúl que se infiltra en una casa muy rica por la puerta de servicio. Combina suspense, drama, comedia, risas y farsa, con algunos momentos de puro terror, saltando de un registro al siguiente con una elegancia total. El argumento de fondo es antiguo: las desigualdades entre clases. En la primera escena encontramos una gente que vive en un semisótano de un barrio obrero, en el último rincón de un callejón sin salida donde un borracho va cada noche a mear. Son un marido, la mujer y dos hijos veinteañeros, que sobreviven haciendo trabajos extraños, como montar cajas de cartón para los repartos de una pizzería. El thriller se activa cuando uno de ellos falsifica el currículum para dar clases particulares a la hija de un hombre de negocios millonario, el señor Park. Uno a uno, los padres y la hermana conseguirán entrar a trabajar en su chalet y, poco a poco, le irán chupando la sangre. Hay un momento de la película en el que la comedia del absurdo parece alcanzar el equilibrio perfecto de 'El sirviente' de Joseph...
  • Cine
  • Thriller
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Perdida
Perdida
¿Por qué, en el cine de David Fincher, la figura del creador está asociada con el ejercicio del mal? ¿Y por qué el mal es, según él, sinónimo de inteligencia suprema? El director de 'El club de la lucha' niega sus constantes de autor, como si quisiera reivindicar su condición de artesano filigranero al servicio de Hollywood, pero es evidente que hay mucho más detrás de su perfeccionismo técnico. 'Perdida', como 'Seven', 'The game', 'Zodiac' o 'La red social', cuenta la historia de una obsesión por controlar el mundo, para reescribirlo con caligrafía perversa y tinta sangrienta, para construirlo pieza a pieza, como un edificio de mondadientes que pincha, que es tan bello como peligroso. 'Perdida' es 'La guerra de los Rose' en clave cerebral. No es tanto una película sobre las cárceles del matrimonio y el escrutinio mediático de la intimidad en la sociedad de la información, como sobre las relaciones de poder que se establecen de forma natural entre hombres y mujeres y, por extensión, entre el cineasta y el espectador. Es imposible hacer una sinopsis sin revelar spoilers, y vale la pena, al menos para quien no haya leído el 'bestseller' de Gillian Flynn, entrar virgen en esta historia que combina, con nervio y talento, puntos de vista, tiempo verbales, falsas verdades y mentiras meteóricas, y que se rompe en dos de los giros narrativos más improbables y sorprendentes del cine contemporáneo. Quizás la resolución no está a la altura del sofisticado 'tour de force' que proponen...
  • Cine
  • Comedia
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
De las películas de instituto, hay algunas que insertan el elemento de la tristeza dentro de la comedia ('The edge of seventeen'). Otras son más mordaces e impertinentes ('Easy A'). 'Súper empollonas' lo tiene todo. Escrita por un cuarteto inspirado (Susanna Fogel, Emily Halpern, Sarah Haskins y Katie Silberman), 'Súper empollonas' presenta una pareja torpe, Amy (Kaitlyn Dever) y Molly (Beanie Feldstein de 'Lady Bird'), viviendo una noche inolvidable antes de graduarse. Sus colegas cerebritos han entrado en universidades exclusivas, pero ¿qué pasa con los compañeros de clase que se han pasado el tiempo emborrachándose y follando? Ellos también han entrado. ¿Por qué las dos amigas no han aprendido nunca a hacer multitareas? En su debut como directora, la actriz Olivia Wilde muestra un rasgo único: mucha compasión por sus personajes. Los clásicos estereotipos de instituto norteamericano tienen la oportunidad de evolucionar de forma genuina y realista. Y todo pasa dentro de una sola noche loca. Gente, ¡pedimos un universo cinematográfico al estilo 'Súper empollonas'!
  • Cine
  • Terror
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En los sesenta, la inclusión de un héroe negro en el film de terror 'La noche de los muertos' supuso toda una declaración política. Un año antes, en 'Adivina quién viene a cenar', Sidney Poitier protagonizaba una película en torno a una mujer blanca que presenta a su pareja negra a sus padres. Podríamos decir que 'Déjame salir' parte de una mezcla entre estas dos ideas, entre el terror y la confrontación social y familiar. Chris llega a la casa de sus suegros en Alabama. Ellos son blancos, y él es negro. Y el jardinero también es negro, y la criada. De hecho, todos los negros a los que Chris va encontrando en este lugar aparentemente amable resultan sospechosos. Entre la comedia y el terror, 'Déjame salir' propone un discurso directo sobre el racismo. Da la vuelta a los estereotipos sociales y del mismo género de terror, recordando, por ejemplo, la estética de un éxito del cine de miedo reciente como es 'Insidious'.
  • Cine
  • Romántica
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hay películas que son un trozo de vida, que se te meten dentro y te echan raíces. Este es el caso de 'Call me by your name'. Luca Guadagnino consigue atrapar el tiempo en cada imagen, condensarlo, y hace de cada instante un espejismo de la eternidad. Estamos en un verano lejano, de hace más de 35 años, en una casa con grandes ventanales y camas antiguas, perdida entre campos de hierba que el sol ha vuelto amarilla y árboles frutales. A la hora de la siesta, las moscas rebañan los restos de una mesa a medio quitar y las bicicletas entran y salen del jardín. Aquí es donde Elio –maravilloso Timothée Chalamet, nominado al Oscar– pasa las vacaciones, leyendo novelas, siempre en bañador, con los pies en remojo en la acequia. Tiene 17 años y su cuerpo todavía es el de un adolescente, todo ombligo y costillas, cruzado por una línea imaginaria que dibuja la curva perfecta de las estatuas praxiteliana. Él es el centro de un film que nos habla de la belleza del deseo. Este verano será, para Elio, el verano del amor, desde el momento en que empiece a sentirse fascinado por un joven americano, algunos años mayor que él, que viene a pasar unos días con su familia. A diferencia de referentes del relato homoerótico como 'Brokeback mountain' y 'Carol', aquí no existe la parte del rechazo social. A la cámara no le interesa el conflicto. Sólo recrearse en las miradas infinitas de dos personajes que se encuentran en secreto, cuando todo el mundo duerme, y se abrazan y aman hasta que el sol...
  • Cine
  • Acción y aventura
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La última parte de la tetralogía de Miller, serie de punk apocalíptico por antonomasia, es como un tornado en una merienda con té y pastitas de mantequilla. En los tiempos de cine de consumo y espectáculo fútil, parece imposible que Hollywood se haya animado a producir una rareza como esta. ¿Acaso birlaron 150 millones de dólares de un estudio y la han hecho sin consentimiento? Me los imagino huyendo con el botín hacia el desierto de Namibia, y volviendo a California con este artefacto monstruoso. No esperábamos que 'Mad Max' nos diera tantas sorpresas.En 30 años el guerrero Max Rockatansky –de Mel Gibson Tom Hardy– no ha envejecido media arruga, esto es cierto. Pero el mundo sí ha cambiado. Del universo detrítico y ruinoso donde ambientaban los anteriores episodios, pasamos a un paisaje de colores hipersaturados. Miller ya no nos sitúa en el fin de una civilización, sino en el origen de la siguiente, en la construcción de una nueva sociedad. Del crepúsculo de la humanidad a un renacimiento psicotrópico que nos deja a todos bramando entre el polvo como lagartijas, deseando que llegue la nueva era.Pero primero, el drama. Todo empieza en la fortificación montañosa que controla el inmortal Joe, un temible monstruo rodeado de esclavos homínidos. Las mujeres son ordeñadas como si fueran vacas lecheras. Las más jóvenes también son valiosas por sus úteros, ideales para la crianza. Y los hombres como Max Rockatansky se han convertido en adornos cárnicos y todo el mundo los conoce...
  • Cine
  • Drama
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Reina de Katwe: Haz tu jugada
Reina de Katwe: Haz tu jugada
El irresistible mensaje de la nueva película de Disney, Reina de Katwe –de Mira Nair–, es de esos en los que cuando un niño crece en pobreza en países en vías de desarrollo, el mundo se pierde de uno de sus mejores y más brillantes talentos. Ubicado en una de las zonas más marginadas de Uganda, Katwe (se pronuncia Kah-tway), este filme de habla inglesa está basado en la historia real de la chica prodigio del ajedrez Phiona Mutesi, quien superó dos obstáculos aparentemente imposibles de superar en su país –ser pobre y ser mujer– para convertirse en una campeona adolescente. Ahí conocemos a Phiona (Madina Nalwanga), una niña de nueve años que vende maíz para ayudar a su mamá (Lupita Nyong’o), una mujer viuda que cría sola a sus cinco hijos. Lo que atrae a Phiona al club de ajedrez para niños de barrios pobres que atiende un voluntario (David Oyelowo), es una taza de atole. Ella no sabe leer ni escribir, pero queda fascinada por las piezas sobre el tablero de madera con casilleros blancos y negros. Es imposible ver al joven elenco que Nair (Moonson Wedding) ha reunido y no sonreír debido al carisma y humor que ilumina la pantalla con sus actuaciones naturales y llenas de vida. Si la imponente historia de Phiona Mutesi no hubira existido, Disney la habría inventado. Lo que esperas que ocurra, pasa. Cuando los niños viajan a un torneo en un elegante internado, los niños ricos se burlan de ellos; un desagadable pequeño se limpia la mano en el mantel luego de darle un apretón de...